Hace poco escuché una frase que decía: “el dinero no da la felicidad, pero te deja a un palmo de ella”. Haciendo un símil para este post, la he modificado para que quede de la siguiente manera: Planificarse de una forma eficiente no os asegurará la consecución de los objetivos que os propongáis, pero os dejará a un paso de ellos.

Muy a menudo, nos vienen a la cabeza ideas emocionantes que finalmente nunca llevamos a cabo. Me atrevo a afirmar que la gran mayoría de veces esto se debe a que conocemos el destino al que queremos llegar, pero no así el camino.

No planificarnos eficientemente puede hacernos perder la oportunidad de convertir nuestros proyectos en realidad. Sentir la imposibilidad de avanzar al no tener clara nuestras prioridades suele generar una sensación de fracaso, estrés e incluso ansiedad que pueden afectar a nuestra autoestima. Estos proyectos pueden ir desde hacer deporte tres días en semana, adelgazar cinco kilos o aprender un idioma, hasta irse de voluntario a un país remoto o dejar un empleo remunerado para montar un negocio por cuenta propia.

La excusa que más usamos – junto con la del dinero, que abordaré en otro post – es  la de “no tengo tiempo”. Curiosa frase ya que el tiempo es un recurso, igual para todo el mundo. Un día tiene 24 horas y una semana, siete días. Aquí, en China y en Perú. Para un colegial, un empresario y un jubilado. Todos tenemos el mismo tiempo. La diferencia es la prioridad que asignamos a cada tarea. Decir “no tengo tiempo para hacer esto”, es lo mismo que afirmar “mi prioridad no es ésta en este instante, prefiero dormir más y pasar más tiempo con mis amigos”. Totalmente respetable, dicho sea de paso.

Antes de presentaros la solución para conseguir cumplir con los objetivos que realmente consideréis prioritarios, me gustaría mencionar dos autores cuyo contenido han cambiado mi visión (¡y mi vida!) con respecto a la gestión de mis prioridades y de mi tiempo.

  • El primero, Stephen Covey, escribió la que para mí es la biblia del desarrollo personal: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Un libro de finales de los años ochenta que da solución a los problemas más actuales. El tercer hábito, primero lo primero, habla de la importancia de la planificación eficiente, y la herramienta que en este post os propongo es mi versión de la agenda de cuarta generación de la que habla Covey.
  • El segundo es Berto Pena, gran maestro y uno de los grandes gurús en gestión del tiempo en España. Su blog thinkwasabi es excelente si queréis mejorar vuestra productividad tanto en el trabajo como en vuestra vida personal.

Planificaos a largo plazo, pero sobre todo a medio y corto plazo.

Una de las características del momento actual en el que vivimos es la incertidumbre. El internet de las cosas, drones y coches voladores, realidad virtual… y un nuevo paradigma económico donde un título vale cada vez menos y el talento cada vez se busca más. El cambio es tan veloz que es muy difícil predecir qué pasará de aquí a un año en nuestras vidas.

Mi recomendación: tened en mente dónde querríais estar en 5 y 10 años, y marcaos unos objetivos para este año que vayan en consonancia con ellos (más de tres o cuatro creo que puede ser contraproducente). Pero permitíos que estos objetivos sean flexibles, e id revisándolos y modificándolos conforme vayan pasando los meses. A principios de 2015 ni se me había pasado por la cabeza cursar un máster y mucho menos de Emprendedores. A finales de enero de ese año fui a un seminario donde lo presentaron. Me encantó y cómo sí que iba en sintonía con otros de mis objetivos (seguir formándome empresarialmente y crear otras fuentes de ingresos), decidí finalmente hacerlo. Fue la mejor decisión del año, y posiblemente, de mi vida.

Centrémonos pues en los objetivos a medio y corto plazo. Me gusta tener siempre una agenda con un calendario anual, otro por meses y otro por semanas (¡si seguís leyendo encontraréis un pequeño regalo!). Tanto en el anual como en el mensual voy fijando los fines de semana que voy a visitar a mi familia, los viajes previstos con los amigos, las citas periódicas, etc. Aunque a muchos de vosotros os parezca exagerado, os recomiendo que al menos los tres meses venideros los vayáis planeando, pues esto no solo pondrá orden en vuestra vida sino que además os dará perspectiva de cómo vais avanzando hacia vuestros objetivos.

Y aquí viene el punto clave del post: creaos el hábito de planificaros semanalmente. Personalmente, reservo alrededor de una hora del domingo para ello, pero podéis hacerlo el sábado o el lunes (menos recomendable). Fijaos que hemos marcado primero unos objetivos anuales, luego unos mensuales y hemos llegado a los semanales. Esto tiene las siguientes ventajas:

  1. Bajamos a tierra objetivos que pueden parecer muy abstractos o lejanos. Además, apuntar en un papel las tarea a llevar a cabo cada semana, es un primer paso muy importante para ejecutarlas.
  2. Cada domingo podéis revisar las tareas (mini-objetivos a corto plazo) que os propusisteis la semana anterior. No os culpéis por las que no hayáis cumplido, podéis volver a fijarlas, y si después de dos o tres semanas no las habéis realizado, tachadlas y olvidaos de ellas… o reformuladlas de una manera más atractiva.
  3. Por último, os da la oportunidad de celebrar cada pequeña victoria. Saber que vais cumpliendo “mini-objetivos” es algo muy potente para la mente que os dará tranquilidad y paz interior, y hará que disfrutéis al máximo del camino hacia vuestros “súper-objetivos”.

Os quiero poner un par de ejemplos personales para que comprendáis el potencial de una planificación eficiente.

El pasado septiembre, por mi cumpleaños, me saqué con un amigo el dorsal para correr una maratón. Entonces, lo máximo que había corrido eran 14 km. Ese mismo domingo apunté la fecha de la carrera: 3 de abril. Tenía seis meses por delante: objetivo a tierra. A la semana siguiente apunté como una de mis tareas apuntarme a un equipo de runningque me ayudara a prepararme lo mejor posible. Esa semana no lo hice (:p), pero como sabía que era una tarea que no podía dejar pasar, a la semana siguiente la volví a escribir y, esta vez sí, la llevé a cabo. Desde entonces, tengo agendado un plan de entrenamiento hasta la maratón – por supuesto, flexible – y cada domingo fijo mis tres o cuatro entrenamientos semanales y, al mismo tiempo, reviso con satisfacción que he cumplido los que me propuse la semana anterior. Veremos cómo termina esto, pero estoy convencido de que estoy siguiendo los pasos adecuados para cumplir uno de mis “super-objetivos” de este año.

ACTUALIZACIÓN: escribí este post hace algo más de un mes, justo antes de lesionarme de la rodilla y parece difícil que llegue a correrla. Es un palo duro, pero cómo me dicen mis amigos, maratones hay muchas, y Mario, solo uno. Ya sé de qué va esto, no tengáis duda de que en cuanto me recupere me preparo para la siguiente J. Os contaré como acaba la historia y lo que aprendo de ella en muy pronto.

Además de los entrenamientos y mi empleo actual a jornada completa de Project Manager, cursé de marzo a noviembre del año pasado el máster los viernes tarde y sábados por la mañana. Voy a clases de francés lunes y miércoles, y de inglés martes y jueves. Al mes tengo dos sesiones de coaching  y otras dos de mastermind (en otro post os explicaré esta potentísima herramienta, ¡vais a flipar!). Dedico unas 10 horas a la semana a escribir… y por supuesto, un par de días a salir con mis amigos. Además de estar arrancando un par de negocios más en paralelo…

Parece una locura, pero plasmarlo en una agenda os hará verlo todo más claro y os dará una perspectiva de dónde estáis, de dónde venís y de hacia dónde vais.

Empezad hoy

Terminaré la mayoría de los posts de una forma parecida: animándoos a que paséis a la acción. Hoy he presentado una herramienta que particularmente me ayuda mucho a tener éxito en las metas que me planteo. Puede que no vaya con vosotros, pero si tenéis la más mínima curiosidad, ¡probadla! Hacedla vuestra, id modificándola… hasta que os genere productividad.

Para que os sea más sencillo empezar, os dejo unas cuantas fotos de los ejemplos que os he puesto antes…

… y la agenda 2016 de miproyectofacil que os hemos preparado para que hoy mismo imprimáis y emprendáis de una vez por todas el camino hacia vuestros objetivos.BONUS TRACK

No querría terminar el post sin hacer una reflexión sobre algunas respuestas que me llegan a menudo cuando explico esta manera de planificarme, como “vaya vida tan aburrida sin lugar para la espontaneidad”, “no puedes ser tan estructurado y no tener ni un poco de tiempo libre”, o “algún día tendrás un imprevisto y te tirará todo por la borda”.

Me encantan las locuras, la espontaneidad y los imprevistos. La gente que me conoce, lo sabe. Me encanta tener toda la semana organizada, para que cualquier día un imprevisto descuadre el plan por completo y… ¡poder hacer lo que me dé la gana!

Para mí lo bonito es conseguir el equilibrio. Pero el equilibrio no es ir a entrenar la mitad de los días propuestos y la otra mitad no. El equilibrio es llegar a conocerte a ti mismo, y saber qué día necesitas salir a tomarte una cerveza con tus amigos para despejarte del día de perros que llevas y cuántas veces puedes hacerlo al mes para que no se te vaya al garete el plan de entrenamiento. Lo potente de esta estrategia, es que a largo plazo vais a conseguir una estabilidad y una constancia que sin planificaros sería muy difícil conseguir. Si os proponéis cuatro entrenamientos a la semana durante seis meses y falláis un día cada dos semanas, al final del semestre habréis hecho de media “casi cuatro” entrenamientos a la semana, y lo más importante, habrás disfrutado al máximo esos días que os habéis “escaqueado”.

Si os animáis a empezar esta misma semana a planificaros, no dudéis en dejar vuestros comentarios contándonos vuestra experiencia, vuestras dudas, vuestros consejos, etc. Y si os ha parecido interesante el post, compartidlo y  de paso aportamos más valor a más personas.

Ahora sí que sí, ¡que sea fuerte el abrazo 😉 !

Fotografía: Jesús González