Antes de nada me gustaría dejar claro que aunque escriba estas líneas, me cuesta gestionar bien mi dinero. De hecho, este post lo escribo por dos razones.

La primera, porque muchísima gente me pregunta cómo debe gestionar sus finanzas personales: “¿Cuánto tengo que ahorrar al mes? ¿Cuánto puedo gastar en salidas?”. Yo suelo responder de la misma manera: “no soy el más indicado para responderte a esto, pero he leído excelentes libros donde dice… en el máster me enseñaron a…” Lo que me lleva a la segunda razón. Creo que de una vez por todas debo llevar a la práctica la teoría que he aprendido, y qué mejor manera que exponer lo que sé y comprometerme a llevarlo a cabo desde YA.

La información que voy a dar a continuación, está basada en un seminario de Finanzas Personales impartido por Fabián González y en el libro Los secretos de una mente millonaria. Si además queréis más recomendaciones, podéis visitar la lista de libros recomendados del blog, donde hay una sección específica para las finanzas personales.

Tipos de persona que existen según la forma de gestionar el dinero

Me gustó mucho esta forma de clasificar a las personas según la manera de administrar sus finanzas. Es muy intuitiva y rápidamente podréis identificar a cuál de los cuatro siguientes perfiles pertenecéis vosotros y vuestros conocidos (puede ser muy interesante conocer el perfil financiero de tu pareja o tu socio):

  • Avoider o evasor: son aquellos que jamás entran en su cuenta bancaria. No suelen saber cuánto tienen, cuánto deben ni cuánto gastan. En definitiva, no les preocupa el dinero y suelen tener problemas a la hora de tener que enfrentarse con temas de pagos. Estoy viendo ahora mismo la cara de un amigo totalmente avoider.
  • Spender o gastador: disfrutan gastando el dinero. Dan prioridad al momento presente, por lo que les suele costar conseguir apartar algo de sus ingresos para el ahorro o la inversión a futuro. Pueden llegar a gastar más de lo que ingresan durante varios meses. Por lo tanto, se les puede considerar unos vividores que pueden llegar a tener problemas en el futuro. Yo me considero un gran spender, (¡hasta el próximo mes!) en gran parte arrastrado por algunos de mis mejores amigos, spenders al límite.
  • Monk o monje: estas personas creen que el dinero es la causa de todo lo malo. Creen que es sucio y corrupto, por lo que no suelen invertir ya que no les interesa tener más dinero. También por ello, a menudo son muy altruistas. Conozco a varias personas de este perfil, aunque es el que menos abunda entre las personas que conozco.
  • Saver o ahorrador: muy protectores de su dinero, les cuesta gastarlo en ellos mismos y más aún compartirlo. Pueden ver los gastos en entretenimiento y vacaciones innecesarios. A la hora de invertir, son muy conservadores y suelen revisar sus cuentas prácticamente a diario. También los podréis identificar rápidamente.

Si queréis más detalles, me gusta mucho el enfoque de este post a la hora de explicar las cuatro “personalidades del dinero”.

La estrategia de la “Radiografía financiera”

La siguiente estrategia para gestionar las finanzas personales se basa en encontrar el equilibrio entre los perfiles anteriores. Yo lo considero una guía a la que debes ir ajustándote, por supuesto, dependiendo de las circunstancias en que se encuentre la vida de cada uno. Me gusta porque es fácil de entender… aunque para llevarla a cabo hay que ser algo más disciplinado que lo que yo lo he sido hasta ahora.

La estrategia “Radiografía financiera” nos dice que debemos gestionar nuestros ingresos de la siguiente manera:

*Para analizar cada punto, pondré como ejemplo una persona que ingresa 1.500€ netos al mes en 14 pagas, es decir, 21.000€ netos anuales.

  1. NECESIDADES BÁSICAS: hasta un máximo del 50% de nuestros ingresos.

Es decir, la mitad de los ingresos podremos dedicarla a los gastos de hipoteca o alquiler del piso (+ luz, agua, internet, etc.), comida diaria, transporte, teléfono, gimnasio, etc. Como podéis ver, habrá gastos que para algunos se incluirán en una categoría mientras que para otros lo harán en otra, como el gimnasio, según el criterio de cada uno.

En nuestro ejemplo, podríamos dedicar  10.500€ al año, o 875€ al mes. Parece demasiado a primera vista, pero cuidado: 500€ de hipoteca/alquiler, 70€ de internet, luz y agua, 150€ de comida, 50€ de gimnasio/otros deportes, 30€ teléfono, y 50 de transporte ya hacen 850€…

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  1. OCIO: hasta un 10% de nuestros ingresos

En este apartado se incluyen las salidas con amigos, los viajes, los cines, teatros, etc. Como buen spender, excedo de largo este 10%, llegando a gastar hasta 3 veces más la mayoría de los meses.

Una persona con los ingresos de nuestro ejemplo, podría gastar 2.100€ al año en ocio. Es lo que voy a gastar solamente en mi viaje de vacaciones. Particularmente, me parece muy poco, pero como sé que me tengo que poner el cinturón, me he propuesto unir el punto 1 y 2, e intentar limitar a un 60% de mis ingresos las necesidades básicas y el ocio. ¿Qué os parece para empezar :p ?

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  1. EDUCACIÓN: al menos un 10% de nuestros ingresos

Libros, cursos, seminarios, masters, sesiones de coaching, asesoramiento, etc. Me encanta este apartado porque da una gran importancia a la educación/formación entendiéndola como una inversión futura.

Ahora parece que el 10% del total puede ser bastante, pero en cuanto se quiera hacer un curso o un master de una cuantía algo mayor de lo normal, este porcentaje se dispara. Aquí hay un pequeño truco, y es dividir el coste total entre la “vida útil”. Si, por ejemplo, he pagado por un máster 10.000€, pero tengo previsto que sea el único que voy a hacer en los próximos cinco años, puedo considerar que son 2.000€ al año en educación durante esos próximos cinco años.

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  1. AHORRO: al menos un 10% de nuestros ingresos

En la mayoría de los libros de finanzas la cantidad que se recomienda dedicar al ahorro es de entre 10 y un 30% de los ingresos, incluyendo la inversión en este porcentaje.

La cantidad ahorrada suele asociarse a un “fondo de tranquilidad” para estar preparado ante casos de urgencias, y se recomienda tener unos tres sueldos mensuales fácilmente recuperables. Una vez alcanzada esta cantidad, lo destinado a ahorrar puede dedicarse a la inversión. Podréis encontrar más información sobre estas cantidades en el primer libro que leí de esta temática, Finanzas para un tonto, y al que le debo este amor por las finanzas.

  1. INVERSIÓN: al menos un 10% de nuestros ingresos

A largo plazo. Se refiere por un lado a acciones, fondos de inversión, depósitos, etc. y por otro a negocios personales. La finalidad, como ya sabemos, es hacer crecer nuestro dinero. El mundo de la inversión es otro mundo alucinante al que podríamos dedicarle días enteros.

En caso de que no sepamos donde invertir, siempre podremos invertir en uno mismo (educación/formación o asesoramiento) con el fin de solventar este problema.

  1. DONACIÓN: al menos un 10% de nuestros ingresos

Este es el punto más conflictivo, y tiene su origen en la idea de que quien da, recibe, y de que no hay que esperar a tener ingresos para empezar a donar. Personalmente me gusta, y no hay que pensar solamente en donaciones a ONGs y obras sociales, que también, sino además en otro actos como puede ser invitar a amigos o familiares o hacerles un regalo en cualquier ocasión que lo merezca (¡que son muchas!).

Si no os gusta la idea, tenéis el 10% de vuestros ingresos como “comodín” que podréis repartir entre ahorro, inversión y educación.

Reflexión final

Explicado todo esto, me gustaría volver a incidir en que cada vez me gustan menos las reglas “estrictas” y creo que el futuro se dirige hacia el saber adaptarse a cada situación. La gestión óptima de las finanzas de unos padres con dos hipotecas y dos niños no será la misma que la de un joven soltero sin ningún tipo de compromiso.

Por tanto, creo que esta estrategia es genial para guiarnos y darnos algunas pautas. En mi caso, por ejemplo, no puede ser que dedique al ocio un 30% de mis ingresos y tan solo un 20% para ahorro + inversión + educación + donación. Además, lo más importante, y más difícil, es crear el hábito de sentarse a final de mes y revisar la gestión (¡y sobre todo, haber apuntado antes todos los gastos!), ya que esto hará que poco a poco nos vayamos alineando con la estrategia y finalmente nos regulemos casi inconscientemente. Recordad que lo más complicado es poner en práctica la teoría que ya conocemos.

Por último, quería dejar un enlace a un excepcional post de Ángel Alegre titulado En qué gastar tu dinero para ser feliz y que creo es el complemento perfecto para la estrategia de la radiografía financiera.

Si os ha gustado el post, espero que lo pongáis en práctica y os solucione al menos algunos de vuestros problemas financieros. Si eso así, compartidlo para que entreguemos más valor a más personas. Y si queréis dejar vuestra impresión, contar vuestra experiencia personal con la gestión de vuestros ingresos o simplemente dejar un comentario, estaré encantado de responderos.

¡Que sea muy fuerte el abrazo 🙂!